Revista 4



Acerca de la Revista

Año: 2021

Volumen: 134

Editorial: AMA

TEMAS:

1) Nota de Tapa: Hospital General de Agudos “Dr. Abel Zubizarreta

2) Editorial: Asociación Médica Argentina: 130 aniversario

3) Nota Societaria: Semblanza del Académico Profesor Doctor Fortunato Benaím

4) Nota Societaria: Protocolo de ingreso a la Asociación Médica Argentina para tareas administrativas y atención al público

5) Artículo Original: La educación y la salud son derechos sociales pero también una responsabilidad de todos los ciudadanos

6) Caso Clínico: Neumotórax, neumomediastino y enfisema subcutáneo en una paciente con covid-19

7) Actualización: Consenso Nacional Inter-Sociedades sobre Tamizaje en Cáncer de Mama, 2021

8) Actualización: Día Mundial de la Seguridad del Paciente: 17 de septiembre

Descargar Revista Completa: Rev-4-2021_Completa.pdf

Ver Revista Completa: Rev-4-2021_Completa.pdf

Contenido




Descargar Contenido

Hospital General de Agudos “Dr. Abel Zubizarreta”

(1880 - 1934)

Asociación Médica Argentina

 

Fue en el año 1905 cuando el Director de la Asistencia Pública, el Dr. Eduardo Peña, estableció la Estación Sanitaria del barrio de Villa Devoto, en una locación arrendada para tal fin en la calle Pareja 3322 (Ciudad Autónoma de Buenos Aires). Esta brindó servicios de consultorios externos y primeros auxilios desde el 2 de agosto de ese año. A raíz del desarrollo de la zona y del incremento de la demanda asistencial, la Estación se trasladó primero a la calle José Cubas 3699, esquina Esperanza (actual calle Joaquín V. González), y luego a otra casa ubicada en la Avenida de la Capital (actual Chivilcoy) esquina Asunción. A su vez, fue transformándose de Estación Sanitaria en Casa de Socorro. Finalmente, en 1912, al ocupar la que hoy es su sede, en la calle Nueva York 3952, entre Bahía Blanca y Chivilcoy, se convirtió en el Hospital Vecinal de Villa Devoto. En 1924 la Municipalidad adicionó terrenos circundantes, con el objetivo de ampliar las instalaciones. En 1931 se finalizaron las obras de construcción y modernización. En 1932 se habilitó la parte baja del edificio.

 

 

El 15 de agosto de 1935 se inauguró oficialmente, recibiendo el nombre de Hospital General de Agudos “Dr. Abel Zubizarreta”, siendo entonces Director de la Asistencia Pública el Dr. Juan Obarrio. En el año 2000 se incorporó la Unidad de Cuidados Intermedios. Orgullo de Villa Devoto, integra el sistema de salud público, con especialidades clínicas y quirúrgicas, al tiempo que ofrece atención en las áreas de salud mental y gerontología. La institución se caracteriza por su excelencia en la asistencia, docencia e investigación.

 

 

Lleva el nombre del Dr. Abel Zubizarreta (10 de abril de 1880-12 de octubre de 1934), quien fuera Director de la Asistencia Pública entre 1922 y 1927, destacándose en su gestión por alentar la remodelación y ampliación de hospitales de la Capital Federal: el Rawson, el Ramos Mejía, el Hospital de Nueva Pompeya, el Pasteur, el Pirovano y el Salaberry. El Dr. Zubizarreta lideró la fundación del Instituto de Radiología y Fisioterapia y de la Maternidad para enfermas de tuberculosis en el Hospital Tornú. Propició la vacunación antidiftérica, así como la lucha antituberculosa y la asistencia maternal domiciliaria. Su tarea asistencial la inició en el Hospital de Niños, donde ejerció desde practicante a Jefe de Clínica. Fue un exitoso pediatra que atendió en su consultorio a las más destacadas familias de la sociedad porteña. Publicó trabajos científicos con aportes originales y participó activamente en distintas sociedades científicas del ámbito nacional e internacional.

 

 

Prof Dra Inés Bores Expresidenta de la Sociedad Argentina de Historia de la Medicina, AMA.

Prof Dra Amalia Bores Expresidenta de la Sociedad Argentina de Historia de la Medicina, AMA.

Correo electrónico: inesbores1@gmail.com

Descargar Contenido

EDITORIAL

Asociación Médica Argentina: 130 aniversario

 

Dres Miguel Ángel Galmés, Ricardo Jorge Losardo

 

El 4 de agosto de 1891, durante la presidencia de Carlos Pellegrini en la ciudad de Buenos Aires, poblada entonces por unos doscientos mil habitantes, un grupo de médicos se reunió con la intención de fundar una institución que los nucleara. En definitiva, una entidad con membresías voluntarias. La idea que prevaleció fue, por un lado, desarrollar los conocimientos de la medicina en todos sus campos y, por otro, estrechar los vínculos entre los miembros: una combinación de ciencia y confraternidad. En ese encuentro se determinó que una comisión redactara un proyecto de estatuto y reglamento, que se discutiría en la siguiente reunión.

 

 

El 1º de septiembre se realizó la segunda reunión, en la que se presentó el Estatuto y Reglamento: este se aprobó con entusiasmo. Se resolvió denominar a la entidad Sociedad Médica Argentina, nombre que se mantuvo hasta 1913, cuando pasó a llamarse Asociación Médica Argentina. El 5 de septiembre, con la presencia de ciento seis médicos, se firmó el acta fundacional y se nombró la primera comisión directiva, presidida por Emilio Coni, acompañado de Eufemio Uballes, Alfredo Lagarde, Juan B. Justo, Braulio Romero, Jaime R. Costa, José Penna, José A. Ayerza, Juan B. Señorans, Enrique Del Arca, Roberto Wernicke y Antonio Gandolfo. La celeridad con que ocurrieron estos hechos se debió a la necesidad que advertían los interesados acerca de la creación de esta institución. Hoy, con el tiempo, reconocemos la trayectoria de las personalidades médicas que intervinieron. Estas tres reuniones fundacionales se llevaron a cabo en una de las aulas del emblemático Colegio Nacional Central, posteriormente denominado Colegio Nacional de Buenos Aires, en la calle Bolívar 263.

 

 

El 17 de octubre, en la sede ubicada en la actual Bartolomé Mitre (antes calle Piedad) 556, se realizó la primera sesión científica, en la que se puso en marcha el anhelado proyecto. Allí funcionó seis años. Luego, se trasladó a la sede de Hipólito Yrigoyen (antes calle Victoria) 1131, donde permaneció por diez años. Finalmente, se mudó a la sede de la calle Lavalle 638, donde funcionó por otros diez años. Todas estas sedes fueron alquiladas para tal efecto. Estando en esta última sede y con el fin de continuar su crecimiento sostenido, los directivos de entonces sintieron la necesidad de contar con una sede propia. A partir de las gestiones realizadas, el gobierno nacional (bajo la presidencia del Dr. Hipólito Yrigoyen) y el intendente municipal (Dr. Joaquín Llambías, médico), comprendiendo la relevancia científica y social de este emprendimiento, cedieron, en junio de 1917 y por cincuenta años, un terreno en la calle Santa Fe 1169 (en aquel entonces una calle de tierra en una zona con pocas casas) para construir el edificio, a cargo de los asociados.

 

 

En menos de un año se construyó nuestra actual casa, que se inauguró el 7 de mayo de 1918. Más tarde, habiendo pasado casi medio siglo, el gobierno nacional (bajo la presidencia del Dr. Arturo Illia) dispuso que el préstamo precario del terreno fuera cedido de manera definitiva. De esta forma, la AMA era reconocida como una de las entidades de formación y perfeccionamiento de la profesión médica en el país. En la tercera década del siglo XX comenzaron a desarrollarse las especialidades médicas en el país, y así ingresaron a la AMA una tras otra, sucesivamente. En las aulas de la AMA funcionaron en simultáneo más de cincuenta sociedades científicas, lo que explicaba la concurrida asistencia de profesionales en todos los horarios, que se extendían a veces hasta altas horas de la noche. Como en toda institución creada con fines educativos, su biblioteca cumplió una función primordial.

 

 

En la AMA esta concepción estuvo presente desde la época de su fundación. Por ello, el cargo de bibliotecario formó parte de la comisión directiva. Con el traslado a la sede definitiva, ocupó en la estructura del edificio un lugar propio e importante y se constituyó en una de las bibliotecas del país con más libros y revistas de temas médicos, con la característica de ser abierta al público y gratuita. No podemos dejar de mencionar la creación, en 1892, de la Revista de la Sociedad Médica Argentina, que más tarde se denominaría Revista de la Asociación Médica Argentina, y que se constituyó en su órgano oficial de publicación.

 

 

La revista, siempre gratuita, supo superar los problemas económicos que cada tanto presenta el país y continúa apareciendo de manera periódica y sin interrupciones desde su creación. Desde hace algunos años se edita tanto en papel como de manera digital y es de acceso libre. Por las circunstancias de la pandemia, hoy se publica en forma online únicamente. Complementando esta actividad formativa realizada por cada una de estas sociedades, se creó en 1958 el Comité de Educación Médica, que en 1977 se denominó Escuela de Graduados de la AMA, conocida con el acrónimo de EGAMA, con el fin de dictar cursos de posgrado de distintas especialidades, otorgando las certificaciones correspondientes.

 

 

A través de convenios con universidades nacionales y extranjeras se realizan actividades educativas conjuntas. Posteriormente, con la aparición de los recursos tecnológicos en el mundo, se creó la Biblioteca Médica Digital (BMD) y luego se inició la plataforma de Educación Virtual de la AMA (EDUVIRAMA), con acceso gratuito para socios.

 

 

En la AMA se otorgan una serie de premios para estimular la investigación en distintas áreas, completando así los programas de docencia e investigación que debe tener toda institución educativa de nivel superior. También, este año, se cumplen 20 años de la primera edición del Código de Ética para el Equipo de Salud de la AMA, que tuvo una gran repercusión nacional e internacional y que va por su tercera edición, ampliada y actualizada. Como podemos ver en esta sucinta historia, el espíritu fundacional de 1891 tomó más fuerza y proyección con los años. La AMA creció y se consolidó como una entidad formadora y de educación médica continua. A través de sus aulas, su biblioteca y su revista, hizo y hace “escuela”. Han pasado 130 años.

 

 

Lógicamente, el panorama es muy distinto. Merecen resaltarse dos hechos: en primer lugar, que nuestra Ciudad de Buenos Aires cuenta con casi tres millones de habitantes; en segundo, que como el resto del país y del mundo atraviesa la pandemia de covid-19. Por esta razón, nuestro edificio, por primera vez, y siguiendo las acciones sanitarias dispuestas por el gobierno, debió cerrar sus puertas desde el 19 de marzo del año pasado y pasar de la modalidad presencial a la virtual. Algo único, un verdadero desafío nunca antes vivido en la historia de la AMA, y con el compromiso de mantener en pie nuestra institución.

 

 

Afortunadamente, hoy somos una entidad cien por ciento virtual, desde los trámites de ingreso hasta el funcionamiento de la secretaría y de nuestra “aula virtual”, situación que nos permite sortear con éxito este desafío, que sigue vigente y que se desconoce el tiempo que nos llevará. La comisión directiva actual de la AMA, integrada por los doctores Miguel Galmés (presidente), Roberto Reussi (vicepresidente), Carlos Mercau (secretario general), Alfredo Buzzi (prosecretario), Fabián Allegro (secretario de actas), Vicente Gorrini (tesorero), Miguel Falasco (protesorero), Luisa Rafailovici, Ana Israel, Gustavo Piantoni, Ricardo Losardo, Silvia Falasco y Jorge Reilly (vocales) y Elías Hurtado Hoyo (presidente de honor) están llevando adelante este compromiso, logrando mantener el prestigio de la organización y la honorabilidad de las sociedades que la integran.

 

 

Por todo lo expuesto previamente, este 130° aniversario, nos vemos privados de realizar un acto presencial seguro por la pandemia y el aforo permitido. Esta situación tan particular requiere muy especialmente la colaboración, el entendimiento y el entusiasmo de todos los asociados, como en 1891 cuando nació nuestra Asociación. Muchas gracias a todos los socios y al personal por su acompañamiento.

Descargar Contenido

NOTICIA SOCIETARIA

Semblanza del Académico Profesor Doctor Fortunato Benaím

 

Por el Prof. Dr. Ricardo J. Losardo

 

 

Las autoridades de la Asociación Médica Argentina (AMA) me han solicitado esta nota en homenaje a los 102 años de vida del Dr. Fortunato Benaím, teniendo en cuenta nuestra especialidad en común, la cirugía plástica, con la que con la que hemos compartido importantes momentos (Figura. 1). Es actualmente el asociado más antiguo de la AMA (1947, Socio No. 2.815)

 

 

 

El Dr. Fortunato Benaím nació el 18 de octubre de 1919, en Mercedes, provincia de Buenos Aires. Hijo de Simón Benaím y Alegrina Bensadon, tuvo dos hermanos: José (neurocirujano) y Salvador (ingeniero). Cursó sus estudios primarios y secundarios en su ciudad natal. Egresó en 1937 como bachiller del prestigioso Colegio Nacional “Florentino Ameghino”, donde mostró su inclinación por las ciencias biológicas. Siendo niño, en la época del cine mudo, tocaba el violín en un biógrafo de Mercedes. La ejecución de este instrumento lo acompaña desde toda su vida. Ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde se graduó de médico en 1946. Siendo estudiante, conoció al Prof. Dr. Arnaldo Yódice, a quien siguió y considera su maestro. Sus primeros años como médico los hizo junto con él en el Servicio de Cirugía General del Hospital Argerich, y fue allí donde se inició en la cirugía plástica, formando un sector para dicho Servicio. En 1952, obtuvo el título de Doctor en Medicina con su tesis “Fisiopatología y tratamiento de las quemaduras. Resultados obtenidos con el injerto de piel”. La obtención de la Beca Williams (propuesta por el Dr. Héctor Marino) para perfeccionarse en los Estados Unidos fue decisiva para que se dedique al estudio de los quemados. En Nueva York visitó el Servicio de Cirugía Plástica del Dr. Herbert Conway; en Galveston, Texas, el Servicio del Dr. Truman Blocker, y en San Luis, Missouri, el Servicio del Dr. James Barret-Brown.

 

Actividad asistencial

Fue director del Instituto de Quemados, Cirugía Plástica y Reparadora (1956-1984). Es de destacar que este nosocomio funcionó primero en la calle Viamonte 2189 (que había pertenecido a la Maternidad Pardo) hasta 1967 y luego se trasladó a su ubicación actual, en Pedro Goyena 369 (entonces Hospital Bosch), Benaím estuvo en ambas sedes. En 1981 creó la Fundación que lleva su nombre, de la cual fue director médico. Fue director del “Centro de Excelencia para la Asistencia de Quemaduras” (CEPAQ), que la fundación instaló, en 1997, en el Hospital Alemán de la Ciudad de Buenos Aires. Fundó la Asociación Pro Ayuda al Quemado (APAQ) en el barrio de Belgrano. En todos estos lugares demostró sus condiciones naturales para la organización y la gestión institucional.

 

 

Actividad docente universitaria

Principalmente las desarrolló en tres universidades: Profesor Honorario de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA); Profesor Consulto de Cirugía Plástica y Reparadora de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador (USAL); vice decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), y Miembro del Consejo Académico y Consejo Superior de la UCES, entre otras. En cuanto a su actividad en la USAL merece recordarse que en 1974 integró, como profesor titular, la Carrera de Posgrado de Cirugía Plástica de la Facultad de Medicina, que funcionaba anexa al Colegio del Salvador. La especialidad, subdividida en seis materias, estaba dirigida por el Dr. Héctor Marino. Era un grupo de sobresalientes colegas: Fortunato Benaím (Cátedra de Quemados y sus Secuelas ), Enrique Gandolfo (Cátedra de Cirugía Plástica Oncológica), Raúl Fernández Humble (Cátedra de Cirugía Estética), Oscar Mallo (Cátedra de Cirugía Plástica Infantil), Néstor Maquieira (Cátedra de Mano y Miembros) y Flavio Sturla (Cátedra de Cirugía Maxilofacial). Formaron un centro de nivel docente de excepcional calidad para la formación de especialistas, que fue pionero en Latinoamérica. En 1977, replicaron este proyecto en la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica (SACPER) y en la AMA, y lo llamaron “Curso Superior de Especialización en Cirugía Plástica (trienal)” (Figuras 2 a y 2 b).

 

 

 

 

Actividad académica y societaria

Académico de Número en el sitial N° 13 de la Academia Nacional de Medicina, sucediendo al Dr. Héctor Marino; Académico Correspondiente de la Academia de Ciencias Médicas de Córdoba; Miembro Honorario de la Academia de Cirugía de México y de la Academia Fluminense de Medicina (Río de Janeiro, Brasil); Presidente y Miembro Honorario de la Academia Argentina de Cirugía; Miembro Honorario Nacional de la AMA; Presidente del Consejo de Certificación de Profesionales Médicos, de la Academia Nacional de Medicina; fundador, presidente, miembro honorario y cirujano plástico maestro de la SACPER, de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires (SCPBA) y de la Asociación Argentina de Quemaduras (AAQ). En el ámbito Latinoamericano, en las décadas de 1940 y 1950, tuvo una actuación destacada y fue uno de los que fomentó el desarrollo de la especialidad en el continente. Por esta razón fue distinguido como Miembro Honorario y/o Correspondiente de Sociedades de Cirugía Plástica y de Quemados de Latinoamérica, Norteamérica y España.

 

 

Publicaciones

Contribuyó al conocimiento de las quemaduras con más de doscientas publicaciones, varios libros y capítulos de libros. En su libro “60 Años dedicados a la Medicina del Quemado. Recuerdos autobiográficos y aportes científicos”, editado por la Fundación OSDE, en Buenos Aires, en el 2010, se detalla toda su trayectoria profesional (Figura 3).

 

 

 

 

Actividad investigativa. Premios obtenidos

Nacionales

Asociación Argentina de Cirugía, por su libro Quemaduras e injertos de piel (1954); Qualitas, por su trabajo “Nuevos recursos en el tratamiento quirúrgico de las quemaduras graves y sus secuelas” (1997); “Don Pedro Sienra”, por el Rotary Club de Belgrano (2005) y premio emérito (2006).

Internacionales

Obtuvo los tres más importantes Premios Internacionales en Quemaduras: Premio “Everet Idriss Evans”, de la American Burn Association, y entregado en San Antonio, Texas, EE.UU. (1980); Premio “Giuseppe Whitaker” entregado en Palermo, Italia (1988); Premio “Tanner-Vandeput” de la Sociedad Internacional de Quemaduras, entregado en el Congreso Mundial en Nueva Delhi, India (1990).

 

 

Algunas distinciones por su trayectoria profesional

Ciudadano distinguido, de la cuidad de Galveston, Texas, EE. UU. (1955) Orden Bernardo O’Higgins, por el Gobierno de la República de Chile (1968) Orden al mérito, por la Defensa Civil de la República de Chile (1966) Insignia de Oro, por la Sociedad Española de Cirugía Plástica (1970) Huésped distinguido, en la ciudad de La Paz, Bolivia (1975) Huésped distinguido, en la ciudad de Asunción, Paraguay (1977) Cóndor de los Andes, por el Comité Ibero Latinoamericano para la Prevención y Asistencia de Quemaduras (CILAPAQ) (1979) Honor al mérito en el área internacional, por el Colegio Americano de Ejecutivos de la Salud, Puerto Rico (1984) Laurel de Plata a la Personalidad del año, por el Rotary Club de Buenos Aires, República Argentina (1985) Premio Internacional de Cirugía, por el Colegio Americano de Administradores de Salud, recibido en Puerto Rico (1988) Cirujano Maestro, por la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (SACPER) (1989) Maestro de la Medicina Argentina, por La Prensa Médica Argentina (1996) Maestro de la Facultad de Medicina, de la Universidad del Salvador (USAL), República Argentina (1997) Ciudadano ilustre, de la ciudad de Mercedes, provincia de Buenos Aires, República Argentina (2007) Ciudadano Ilustre, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por la Legislatura Porteña (2008) Huésped de Honor, de la ciudad de Guayaquil, Ecuador, por la Alcaldía de esa ciudad Ciudadano del Estado de Río de Janeiro, por la Legislatura de Río de Janeiro, Brasil (2011) Ciudadano Niteroiense, Brasil, por la Cámara Municipal de Niteroi (2011) Homenaje a su trayectoria, por el Centro de Estudios Para el Desarrollo de la Industria QuímicoFarmacéutica Argentina (CEDIQUIFA) (2012).

 

 

Comentario final

Benaím es una figura fundamental para entender la evolución de la atención de los quemados en nuestro país y en el resto de Latinoamérica. Incentivó la creación de centros y la formación de profesionales en esta materia. Por ello su fama se extendió al resto de América y a los demás continentes, donde fue distinguido en distintas oportunidades. Actualmente se lo considera como un “maestro” con gran admiración y respeto.

Descargar Contenido

NOTICIA SOCIETARIA

Protocolo de ingreso a la Asociación Médica Argentina para tareas administrativas y atención al público

 

Prof Dr Carlos Mercau, Lic Walter Mora Chacón

 

Objetivo

Efectuar recomendaciones generales para el personal y toda persona que ingrese a la Asociación Médica Argentina (AMA), con el objeto de que se tomen las acciones necesarias para prevenir y salvaguardar la salud de las personas en el ámbito de la institución.

 

Alcance

El presente protocolo se aplica al personal afectado a las actividades de la AMA y a toda persona que ingrese a la institución.

 

Personal:

1. Ingreso A) Deberán pasar por una alfombra sanitizada, o, en su defecto, por un trapo de piso humidificado con lavandina diluida (70% de lavandina y 30% de agua), que deberá ser humidificado cada hora. B) Se les tomará la temperatura (con termómetro digital); si esta es menor de 37,35 grados centígrados se autorizará el ingreso. C) Se deberá identificar, preguntar y registrar al personal que ingresa al establecimiento acerca de si posee algunos de los síntomas indicados para el covid-19. El ingresante deberá firmar una declaración, que tendrá validez de declaración jurada, o bien deberá presentar la aplicación CUIDAR.

 

2. Recomendaciones de higiene generales para el personal Se recomiendan los turnos rotativos de trabajo y, la disposición de descansos, de manera tal de garantizar las medidas de prevención recomendadas durante toda la jornada de trabajo, tales como:

1) Mantener una distancia mínima de 1,5 metros con cualquier persona;

2) Llevar al mínimo posible la convivencia simultánea de personas en un mismo espacio físico;

3) Usar barbijo quirúrgico y máscaras (proporcionadas por la AMA) en todo momento;

4) Higienizarse las manos de manera frecuente (con agua y jabón líquido o con alcohol en gel o líquido al 70%; véanse las ilustraciones al pie). Esta acción constituye la medida principal de prevención y control de la infección, siendo fundamental antes y después de manipular basura, desperdicios y, alimentos, luego de comer y; de tocar superficies públicas y objetos ajenos (mostradores, pasamanos, picaportes, barandas, dinero, tarjetas de crédito y débito, teléfonos fijos, llaves), y después de utilizar instalaciones sanitarias;

5) Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca;

7) No compartir elementos de uso personal (vasos, cubiertos, mate, etc.);

8) No utilizar el teléfono celular en la zona de trabajo. Si por extrema necesidad es necesario usarlo, se debe proceder automáticamente a una nueva higiene de manos y del celular con solución alcohólica al 70%, y,

9) manejarse con personal restringido (mínimo cuatro, máximo seis).

 

 

 

 

 

 

3. Días y horarios de apertura y cierre

LA AMA solo podrá funcionar de lunes a viernes. El horario de apertura y cierre podrá ser entre las 13 horas y hasta las 18 horas, respectivamente.

 

 

4. Higiene y desinfección del ambiente y los trabajadores

• Deberá mantenerse el ambiente laboral bien ventilado.

• Deben limpiarse todas las superficies de trabajo con agua y detergente, y ser desinfectadas con solución con lavandina al 0,5% (10 ml de lavandina de uso doméstico en 1 litro de agua) o alcohol al 70%. Puede utilizarse un envase con pulverizador y secar con un paño limpio.

• Los lugares de trabajo deben mantenerse en condiciones de higiene y desinfección. Deberán reforzarse las medidas de higiene de los lugares de trabajo, incrementando la limpieza de mostradores, pasamanos, escritorios, computadoras, teléfonos, pisos, picaportes y toda otra superficie con la que el empleado pueda entrar en contacto.

• Deberá realizarse la limpieza del sector antes y después del horario de trabajo, con 10 ml de lavandina en 1 litro de agua.

• El personal de limpieza deberá contar con todos los elementos de seguridad necesarios para controlar y minimizar la exposición (respiratoria y de manos).

• En el caso de tareas de limpieza y desinfección, se recomienda seguir las medidas de seguridad e higiene.

• Asegurar la provisión de agua potable en cantidades suficientes para garantizar la higiene y desinfección tanto del trabajador como del ambiente de trabajo.

• Para reducir eficazmente el desarrollo de microorganismos en las manos, el lavado de manos debe durar al menos entre 40 y 60 segundos. El lavado de manos con agua y jabón (la AMA dispondrá de dispenser con jabón líquido) debe realizarse siguiendo los pasos indicados en la ilustración.

• En caso de no tener acceso a agua y jabón, deberá realizarse la higiene de manos con soluciones a base de alcohol (por ejemplo, alcohol en gel o alcohol al 70%).

 

 

4.1 Elementos de protección personal (EPP)

Los EPP serán seleccionados de acuerdo con la actividad y la tarea a desarrollar por el empleado según su función. No obstante, el equipamiento debe constar de un barbijo quirúrgico para todos los empleados. Según la Resolución del Ministerio de Salud N° RESFC-2020-15-GCABA-MJGGC se entiende por protectores faciales un elemento, que mantenga protegida y cubierta la zona de la nariz, la boca y el mentón sin que queden espacios entre el protector y la cara, de manera que permita disminuir considerablemente la propagación de gérmenes y virus. Los trabajadores/as cuya actividad comprenda la atención o contacto con otras personas deberán utilizar protectores faciales además el uso de barbijo de manera obligatoria. Los EPP serán provistos por el empleador. Al respecto, debe tenerse en cuenta que:

• Son de uso personal, por lo que no deben compartirse. • Los elementos de protección contra el coronavirus deben ser preferentemente descartables (barbijos: uno por día de trabajo) en el caso de las máscaras que son reusables deberán ser higienizadas con alcohol al 70% al terminar la jornada laboral.,

• Se debe realizarse la higiene y desinfección de los guantes (nitrilo) en forma frecuente para evitar la transmisión del virus,

• El trabajador debe estar capacitado específicamente sobre el uso, estado, conservación, retiro y descarte de los EPP (equipos de protección personal).

 

 

4.2 Espacios comunes y sanitarios

1) Se deben reforzarse las condiciones de higiene de los espacios comunes como sanitarios y aumentar la frecuencia de higiene y desinfección de estos,

2) Se debe minimizarse la cantidad de personas que utilicen estas instalaciones en forma simultánea, de modo de respetar la distancia mínima de 1,5 m entre cada una de ellas,

3) Los platos, vasos, cubiertos (preferentemente descartables) y el mate deben ser individuales para cada trabajador y no deben compartirse.

 

 

4.3 Tratamiento y disposición de residuos

1) Mantener la limpieza de los depósitos de residuos con el kit de desinfección húmeda (consistente en limpieza con agua y detergente y luego desinfección con una solución de lavandina de uso comercial con agua – 10 ml de lavandina en 1 litro de agua).

2) Utilizar elementos de protección personal para su manipulación.

3) Identificar y señalizar lugares destinados a la disposición de los elementos de higiene, desinfección y EPP descartados.

 

 

4.4 Limpieza de ambientes de trabajo y desinfección de objetos

Como medida de protección colectiva se recomienda utilizar la “técnica de doble balde - doble trapo”. Es una técnica muy sencilla y se necesita contar con agua corriente, detergente, lavandina de uso comercial, dos baldes y dos trapos. Consiste en dos fases:

 

1° fase.

Proceso de limpieza:

1. Iniciar la limpieza con soluciones jabonosas con agua y detergente de uso común.

2. En el primer balde agregar agua y detergente.

3. Sumergir el primer trapo el primer balde, escurrir y friccionar las superficies a limpiar (mostradores, pasamanos, picaportes, barandas), siempre desde la zona más limpia a la más sucia.

4. Repetir el paso anterior hasta que quede visiblemente limpia.

5. Enjuagar el detergente sobrante con el segundo trapo, sumergiéndolo en el segundo balde con agua.

 

 

2° fase.

Proceso de desinfección:

1. En un recipiente colocar 10 ml de lavandina de uso doméstico en un litro de agua.

2. Pulverizar la solución sobre los objetos y herramientas, o, con un paño húmedo, friccionar las superficies a desinfectar.

3. Dejar secar las superficies. No olvidar que las personas que realicen estas tareas deberán contar con todos los EPP (protección respiratoria, guantes impermeables y protectores oculares) a fin de evitar el contacto de la piel y de las mucosas con los detergentes y lavandinas utilizados durante las tareas de limpieza y desinfección, con el objeto de prevenir enfermedades profesionales (irritación de conjuntivas, dermatitis de contacto por sensibilización e irritativas).

 

 

5. Ingreso de público a la AMA

A) Deberán pasar por una alfombra sanitizada, o en su defecto, por trapo de piso humidificado con lavandina diluida (70% de lavandina y 30% de agua), que deberá ser humidificado cada hora.

B) Se les tomará la temperatura; si esta es menor de 37,35 grados centígrados podrá ingresar.

C) Deberán presentar la aplicación CUIDAR, o firmar una declaración jurada de que no presenta síntomas.

D) Deberán ingresar con barbijo.

E) Se les pulverizarán las manos con alcohol al 70 % (cabina sanitizante).

 

 

5.1 En la AMA

Una vez en el interior de la AMA, los ingresantes deberán permanecer con barbijo durante toda su estadía. Deberán respetar la distancia social colocándose en las marcas preestablecidas en el piso tanto para ingresar a la secretaría como para el uso de sanitarios habilitados al público.

 

 

6. Uso del transporte público de empleados

Respecto del uso del transporte público, conforme lo dispuesto por el artículo 5° del DNU N° 459/ APN/2020, el empleador deberá garantizar el traslado de los trabajadores mediante la contratación de los servicios de transporte automotor urbano y suburbano de oferta libre, de vehículos habilitados para el servicio de taxi, remis o similar, o acudir al uso de vehículos propios, siempre que se transporte a un solo pasajero por vez. En todos los casos se deberá dar cumplimiento a la Resolución del Ministerio de Transporte de la Nación Nº 107/20.